Me llamo Raquel y soy una estudiante de último año de Ciencia y Tecnología de los Alimentos, en la Universidad de Murcia.
Mi curiosidad por la industria alimentaria y la ciencia y tecnología de los alimentos no surgió (propiamente dicha) hasta segundo de bachillerato. Ese magnífico curso que todos pintan como «el año más importante de tu vida» pero que no es más que mera sugestión externa y exámenes que, según dicen, evalúan tu «conocimiento» y aprendizaje de los últimos dos años.
Fue justo en ese curso cuando comencé a plantearme seriamente a qué quería dedicarme en un futuro próximo ya que, por alguna razón que yo aún no logro comprender, todos estaban ansiosos de conocer qué haría una vez acabara el instituto. A qué iba a dedicar toda mi vida. Como si tuviera que saberlo con aquella edad o como si nadie pudiera cambiar de opinión o gustos una vez tomada la decisión. Todo muy trascendental.
Por aquel momento rondaban por mi mente 3 ideas principalmente: Estudiar Química, Bioquímica o Biotecnología. Siempre sentí curiosidad por aquellas cosas que no podía ver o no sabía explicar, desde aquel pupitre constituido por átomos hasta las reacciones que tienen lugar en nuestro cuerpo o la modificación de productos para fines específicos. Todo aquello que no comprendía me llamaba la atención.
Poco después me comentaron de la existencia de una carrera llamada «Ciencia y Tecnología de los Alimentos» y mi reacción fue bastante parecida a la que tiene todo el mundo cuando le explico qué estudio, vamos que no sabía de lo que me estaban hablando. Jamás había escuchado el nombre de esa carrera. Ya más cerca de la conocida hace unos años como PAU (ahora EBAU) decidí informarme más acerca de ella.
Y otra vez, merendando un vaso de leche con cereales y mirando la etiqueta plasmada en la caja me pregunté qué eran todas aquellas palabrejas recogidas en la lista de ingredientes y por qué se comentaba que ayudaban a mi crecimiento. De nuevo algo que yo (con mis escasos conocimientos de esa época) no lograba comprender. Así que ni corta ni perezosa marqué dicha carrera como mi segunda opción justo detrás de Bioquímica.
Finalmente, en 2016 entré como estudiante de primer año en Ciencia y Tecnología de los Alimentos en la Facultad de Veterinaria y durante estos cuatro años he podido aprender más cosas de las que yo esperaba en un primer momento.
Con el paso del tiempo me he percatado de que, por desgracia, durante mucho tiempo ha existido una desinformación tremenda en el campo de la tecnología de los alimentos y la Industria Alimentaria. Muchas personas desconocían y, aún desconocen, cosas tan básicas como la adecuada comprensión de un etiquetado alimentario o qué es un alimento ultra procesado.
Creo, que al igual que en muchos otros campos de Ciencias de la Salud o Ciencias Tecnológicas es muy necesaria la divulgación científica y, sobre todo, es necesario que sea amena, entendible y evitando un lenguaje confuso y enmarañado. Solo así se conseguirá acabar con la desinformación en nuestra sociedad, acercando la ciencia a todo el mundo y demostrando que no, que no tiene por qué ser difícil o un quebradero de cabeza, sino que simplemente depende de cómo se explique.
Así surge Science Inside Food como parte de un trabajo propuesto por mi profesor de Biotecnología y creador de Scientia. ¿Mi objetivo? Hablar de cualquier cosa que cree confusión en mi alrededor en relación a la Ciencia y Tecnología de los alimentos, nutrición o seguridad alimentaria.
